Se percibe una alteración en la fuerza del software 3D. Con la inminente llegada de la versión 2.8 de Blender, destinada a revolucionar el mundo del 3D con su motor en tiempo real Eevee, y la ya casi disponible 4.20 de Unreal Engine con su editor de mallas integrado (aún básico, pero prometedor), vemos cada vez más claro el cambio en el modelo de negocio de las herramientas 3D. Existiendo semejantes propuestas totalmente gratuitas que cubren la inmensa mayoría de los usos profesionales del sector – sin sacrificar calidad, aclaremos esto -, las empresas clásicas de desarrollo de software de pago se enfrentan a un futuro incierto.

 

Está claro que hay programas que sobrevivirán a estos cambios. Especialmente aquellos con una gran implantación en el mundo del cine y los videojuegos que ofrecen realmente algún extra de calidad o un flujo de trabajo optimizado: Maya, Zbrush, Houdini, Corona o Vray tienen todavía mucho recorrido. Aún así algunos sufrirán por mantener las propuestas basadas en un pago de elevado coste o suscripciones caras, ya que la exigencia de estar actualizados en este área incrementa los costes de los profesionales hasta hacerlo inviable – o los relegan al lado tenebroso de la piratería. Luego que hay ransomware, amigos… Si es que no sabemos ni lo que instalamos.

Especialmente interesante la integración de los motores de render por GPU en tiempo real, destinados a sustituir en casi todos los casos a los motores de render clásicos por CPU (siempre me hace gracia usar la palabra “clásico” en este contexto). Está al caer el día en el que trabajemos directamente sobre los materiales, la luz y los efectos, sin esperar al render, en un equipo de prestaciones moderadas. Unreal Engine tiene las de ganar en espectacularidad, aunque parece que Blender+Eevee será quien se lleve el gato al agua por su versatilidad. Veremos cómo reacciona Autodesk cuando esto llegue. A la gente de j**e mucho perder el monopolio. Normal.

 

 

Blender tiene a su favor, además de todo lo obvio (un programa estable, completísimo y capaz de sacar adelante cualquier proyecto 3D), la increíble comunidad que lo rodea – pero no hablamos de una comunidad parasitaria. Ahí está la enorme cantidad de addons (es decir, plugins) que la comunidad ha ido desarrollando y que suponen, casi, el único elemento en Blender que tiene algún coste. Dada la extraordinaria modularidad de este programa, se espera que la práctica totalidad de estos extras siga funcionando en las nuevas versiones, a diferencia de los problemas de compatiblidad clásicos de software como 3Ds Max o Cinema 4D.
Sólo hay dos posiciones al respecto: Los que quieran que las cosas sigan como están y los que abrazarán los cambios. Pero en el mundo de la tecnología creativa, sólo unos tienen las de perder. Adivinen 😉