En la vida de un proyecto digital hay varias fases que, siguiendo la metodología de diseño de producto nos podemos encontrar. Tradicionalmente se dice de un proyecto digital que empieza su vida cuando se pone en producción, el tráfico llega, las visitas se producen y, en el caso del e-commerce, se producen las primeras ventas. Hasta ahí todo normal, pues es lo que cabe esperar. Lo que pasa es que antes de que se llegue a ese punto el producto digital ha tenido ya mucha vida. O la ha debido tener ya, y si no es así es que algo no hemos hecho por el camino.

Con esta metáfora trato de ejemplificar ese modelo del producto digital como un iceberg (ver imagen), mediante el cual lo que vemos más allá de la superficie no es sino una mínima parte de lo que en realidad hay por debajo. Y, efectivamente, así es. Más en el caso de la disciplina que nos ocupa en este post, como es la usabilidad y la experiencia de usuario. Esta disciplina, para quien no lo sepa, se ocupa de trabajar, planificar, diseñar y asegurar que los usuarios que visiten y utilicen un producto digital lo hagan tal y como ellos esperan, en las condiciones de sencillez óptimas y con la seguridad de que los objetivos, expectativas y necesidades de los mismos -usuarios- van a quedar satisfechas.

La tarea no es fácil, no es sencilla, no es rápida y, además, no es barata en términos cortoplacistas. Pero es absolutamente rentable si, además, consideramos que la usabilidad y la experiencia de usuario o, mejor dicho, el método de trabajo que obligan a utilizar, contribuye a la mejora en todos los aspectos de un producto digital: desde los contenidos a las ventas, pasando por el marketing o la arquitectura de sistemas. Todo el producto digital se ve beneficiado del trabajo en usabilidad y experiencia de usuario.

Investigación, diseño colaborativo, testing, pruebas, evaluación permanente, bocetaje iterativo, design thinking, analítica cualitativa, co-creación o workshops de arranque son algunas de las técnicas de trabajo que las y los profesionales de la experiencia utilizamos en nuestro día a día. Nuestra caja de herramientas está llena de elementos que benefician a todo el producto digital y lógicamente al negocio asociado a él. Son elementos que ya sea en productos digitales de nueva creación o en productos digitales ya existentes, proporcionan un beneficio objetivo.

En productos digitales nuevos nos aseguran unos niveles altísimos de alineación con las expectativas y necesidades de los usuarios, lo cual incide directamente en las ventas y en la minimización de costes de soporte. En los productos digitales ya existentes supone una reconstrucción desde dentro, el establecimiento de un diagnostico en positivo y, en definitiva, supone un motor de cambio. Quienes trabajan en productos digitales que tengan más de 5 años saben de la importancia de esto último.

Daniel Torres Burriel
CEO de Torresburriel Estudio